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Espinas Blancas

Llega el otoño paso a paso por la gran avenida, las hojas comienzan a caer como la dulce nieve a suaves rachas de escarcha… colocando su manto crujiente y crepitante por todas las calles para que los niños con las manos en los bolsillos vayan corriendo por las calles mientras dando patadas llenan el cielo de ilusiones caídas y de risas las calles abandonadas al frío… cuando llegue la lluvia se convertirán en pasta densa, pero ahora, solo necesitan el aire para salir flotando y permanecer en el aire el tiempo necesario para que algún dedo las apunte y todos miren al dedo…


Sigo siendo feliz subido a los tejados, miro como las corrientes de aire dibujan la ciudad con sus amarillos y verdes apagados, incluso llegaron los marrones a la puerta de mi casa y desde entonces vuelvo a soñar con las ramas raquíticas expuestas al sol… guardando toda su energía para le nuevo renacer, para cuando vuelvan a clavar sus puntas en el pecho de las nubes y me siento aliviado y algo aletargado… necesito saber, si las hojas llevan palabras escritas en su envés… o si quiera llevan tu nombre… y me encanta mirar una a una buscando alguna palabra que cualquier loco con manos de elfo haya osado a tatuar para dejarla en libertad…

Dejarla fluir como si no tuviera ni dios ni amo… que el dueño de esa literatura volátil y que no será inmortal, quizás nadie las recuerde y a pesar de que una imagen sean mas de 100 palabras… se que la imagen de mis vistas contienen libros enteros… para niños y adultos… para los que rebuscan en sus papeles en busca de algo que jamás encontraran… la fluidez de los que solo lo consiguieron entregando su corazón al viento y después volviéndolo a colocar en el interior como los relojeros suizos… de los que llevan la locura grabada en tinta en el plano del cerebro… de los que vuelan sin tocar el suelo, porque es mas divertido no gastar las suelas de los zapatos, para que puedan rechinar en todos los mármoles de los edificios importantes y aunque no lleve corbata llevar una pajarita por sonrisa…

Que mas da que mis letras sean abandonadas en el felpudo de las puertas de los que niegan las cartas sin remitente… siguen vivas una vez paridas… y ellas mismas evolucionan de las sombras cuando los últimos rayos del sol osan acariciarlas… vergeles y paraísos enraizados en su primavera…

Por ahora me quedo con el otoño… el otoño de mis espinas blancas… las que se clavan en los corazones para suministrar lentamente el veneno de los que ya no tienen ojos, sino agujeros negros, de los que sacian la sed de sentirse vacíos… de los que jamás dejaran sus sueños abandonados… de los que viven y piensan en vez de sobrevivir vilmente…

Suerte y sonrisas porque las una espina puede hacer una amistad entre una bestia y un hombre… o enamorar a todos los románticos con rosas en las manos… que curioso algo dañino que une aun mas que el filo de las lenguas… me quedo con la suavidad de mis palabras desapareciendo debajo de las hojas… como minas para los soldados de sal de las lagrimas que nunca debieron caer.

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