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kramen

Ella...

Era de noche, una de esas noches como el vientre de la tierra, tan oscura que ni la luz osaba aparecer por allí en ese tiempo en el que el sol estaba de vacaciones en el lado opuesto de la tierra. Las horas liquidas transcurrían con la agonía del que espera, y su goteo constante y a la vez denso marcaba el tiempo al ritmo de un gorgojeo de crudo petróleo. Su ausencia se podía mascar y el sabor del tabaco hacía ya un buen rato que había dejado de funcionar… las uñas casi extintas temblaban al ser miradas por las pupilas dilatadas de aquel que ya no sabe que hacer para gastar el tiempo. Unos minutos más y sus antiguas manos afiladas se convertirían en muñones regordetes.

La oscuridad le rodeaba y su contorno no era sino iluminado por la luz parpadeante de la pantalla, sus manos se perdían en un mar de letras y el sonido de las teclas parecían mantenerlo en una calma aparentemente inexistente.

El nerviosismo hacía de las suyas en su sistema sanguíneo… subiendo y bajando por sus venas como si un subidón de mezcalina fuese su causa, pero se había mantenido limpio desde hace algún tiempo atrás… Hay que reconocer que los viejos tiempos aun le llamaban la atención pero después de muchos ciegos indiscriminados, sentó su cabeza y ahora solo mantenía esas imágenes para cerciorarse del otro ser en que se convertía mecido en el seno dulce de las drogas.

Ya estaba casi olvidado ese ser que saltaba de un lado a otro con una cerveza en la mano y en la otra una bolsa de todas las drogas de colores que se pudiesen imaginar… su mano siempre contenía un abanico de arco iris cuyos efectos variaban tanto o mas de sus dispares colores… la blanca era opiácea y estimulante, la roja… aun estaba intentando olvidar sus antiguos conocimientos, porque al pronunciar sus nombre… el efecto venía y se posaba en sus labios y se quedaba allí columpiándose recordándole los viejos tiempos.

Era una buena vida, pero ahora había dejado todo ese mundo para por fin llegar a algo e la vida… no una de esas metas que se forjan con la ilusión de un niño y al final son desechadas como un klenex en la basura, no… era una de esas metas férreas que pueden resistir la estampada de un transiberiano a toda leche por sus vías de acero y hielo… tan fuerte que el titanic no se hubiese hundido rajado por un iceberg… Pero a veces costaba recordarla cuando se levantaba por la mañana y era difícil de olvidar cuando intentaba dormirse en su mullido colchón.

Hoy no hablaremos de metas, ni siquiera del futuro y mucho menos del pasado que nunca volverá a tocarte con sus dedos. Hoy hablamos de ella y su bonita sonrisa… una musa de agua, fuego y aire… una de esas con su sonrisa de perlas y diamantes… de perfecto encaje y colmillos afilados… de su lengua musculosa y sensual… siempre húmeda y caliente, radiante de brillo y con vida propia… la poseedora de esa bola de metal que puebla las pesadillas y de su simbiosis perfecta en su baile armonizado… de sus labios carnosos cual sandia y frescos como esta… de sabores diferentes y su vez iguales bajo el nombre de gloria… de su nariz pequeña y fina y sus ojos marrones oscuros… cuantas veces se habría perdido en ellos buscando su propia imagen reflejada… cuantas veces se encontró absorto y abandonado en medio de la nada preguntándose como había acabado allí y las maneras de salir… Le encantaba mirarla fijamente mientras ella se convertía en el eje de mi vida y el resto giraba a la velocidad que marcase su corazón.

Su pelo cayendo sobre sus hombros desnudos y un cuello tentador y blanco que florecía por encima de sus clavículas… un cuello de esos de marfil con una levísimas venas moradas… uno de esos suculentos que podrías morder hasta el fin de los días o hasta el fin de los dientes… no se sabe si por la dureza o porque su dulzor acabaría destrozándolos como si de la erosión se tratase… daba igual… su contorno de curvas y rectas imposibles… la forma de sus pechos y la suave figura de sus caderas… sus veloces manos y sus interminables y largas piernas que podrían ser investigadas durante años y no encontrar su fin ni la explicación de tal obra de arte contemporáneo… unas piernas que taconeaban en sus pensamientos de forma tan sexy que derretían hasta el ultimo rincón de su cerebro para luego caer por su espina dorsal como mantequilla liquida… No importaba donde mirase porque ella aparecía allí con su lengua y su sonrisa pegadas en su cara y sus manos apoyadas en sus caderas… guiñándole un ojo mientras el aún intentaba  pasar de sus rodillas…

Aun no se sabe si ella era una meta, un sueño o una quimera de humo de sus recuerdos… sólo se que cuando pronunciaba su nombre en su cara se dibujaba la más tonta de las sonrisas para después toda su tez caer por efecto de la gravedad acompañando a su saliva… un poco más… y después del mentón precipitarse a hasta sus pies en un hilo plateado de sueños rotos y fantasías encubiertas.

No se que se pasaba por la cabeza… pero ni todas las drogas del mundo no consiguieron dominarle ni controlarle tanto como esa chica… nadie pudo atarle nunca a una cama con promesas ni cadenas… ningún ciego fue tan fuerte para dejarle inconsciente y con la mirada vacía… nada fue como era cuando su nombre se paseaba por sus oídos… ese nombre se llamaba el amor… y que puedo decir sino que el fue feliz con sus metas… sus petas y sus largas piernas paseándose por sus recuerdos.

 

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