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kramen

El mar de mis deseos

Tras cuatro años con sus horas pausadas, minutos suicidas y segundo frenéticos sigo volviendo a ti con la misma puntualidad… al lugar donde el tiempo se para y lo que sucedía en mi cabeza y fuera de ella, se ralentiza hasta el 0 absoluto y todo queda engullido por el mar en calma… es entonces cuando ya nada importa porque me encuentro a mi mismo mirando al firmamento y uniendo estrellas con un cigarro candente…

En ti he vivido mil historias de locura intrínseca mientras que tu espíritu me cernía con la parsimonia de las olas… otro temblor sacude mi persona y en el fondo de mi algo me dice que comienza el viaje para cientos de personas… soy un pez en la inmensidad de una ciudad que me acogió con los abrazos abiertos de una ameba… con su color y sus movimientos de balada eléctrica… con sus sonidos y sus balas cromáticas surcando las venas y arterias… yo sigo siendo ese payaso que no teme los venenos mortales porque aprendí que mi piel era inmune y sigo fumando y bebiendo porque si mi fin esta por llegar, no se producirá el día de mañana… ni será esta la ciudad de tal escena…

Cierro los ojos y puedo verme la primera vez que escale tus peldaños hasta llegar a la cuesta que me llevaba a mi más profundo deseo… el de llegar a tu ventana y decirle a la luna que estaba tan enamorado de ella… tanto que la sangre se había consumido por los calores y ahora solo quedan cenizas plateadas que ya no circulaban sino como polvo impulsado a bocanadas…

Alguna vez vi como caían tus coletas para poder encaramarme a los tejado y de ahí salir volando directamente a tu corazón… demasiadas noches con los pies colgando sobre la tierra en tu completa y relajante compañía… paquetes de tabaco y otras sustancias hechas humo para que dentro de mi cabeza estuviera poblada de alguna manera con sueños de niebla… y aun así cada vez que llego a mi asiento sobre la ciudad… me siento como un niño con zapatos nuevos… uno de esos con cordones de colores y refuerzo en las punteras… con los que se cree que podrá comerse el mundo en dos bocados y que cuando los lleva puestos no hay nada ni nadie que pueda derribarle…

Me acomodo en el alfeizar y veo las ráfagas de luces de los coches bajando por María de Molina… y la colosal Iberia me transporta a otros países y los susurros de las estrellas llegan nítidos para decirme que la luna no bajará a caminar conmigo por la ciudad… y a pesar de todo… sigo esperando eternamente en compañía de tu brisa marina, como aquel amante que dejo su amor a las puertas de su amada, para así poder cumplir el único propósito de su vida… ser lo primero de ver por la mañana y lo ultimo antes de quedarse dormido…

Vivo en el eco de los recuerdos líquidos que gota a gota hicieron un mar donde ahora voy nadando sin prisa ni demora… todos mis caminos están escritos en mis escamas con un lapicero milimétrico y que con solo acariciarlas me dicen lo que deseo saber… y encontrarme con el destino de cara… viajo entre las algas de tu pelo esperando oír tu voz diciéndome cualquier cosa… a cualquier hora… porque una vez me desperté sentado en el mismo sitio donde te deje aquella noche donde el hielo nos congelo para que nada pudiese cambiar esa noche inmortal… cada día que pasa no borra ese recuerdo porque tu nombre sigue grabado en el interior de mi labio por tu sonrisa afilada…

Demasiadas veces he terminado aullando en ese sitio… en soledad y con el bello erizado… para después agazapado esperar la respuesta… en un barquito de papel sigo perdido en el mar de tus anhelos y el viejo lobo de mar llora lagrimas de ginebra y cada año me voy convirtiendo en un ser plateado… cuando llegue a ser una esfera volveré a subir al cielo para si convertirme en otra luna desde la que ver la historia de un amor imposible…

Quizás este desesperado… pero cada noche espero otra ráfaga de luz de tu faro informándome que hay peligro de colisión con tu presencia… y es entonces cuando todo sucede, como cada día en la hora de las brujas… un hilo de una dulce voz surge de las profundidades… una voz sosegada y relajante, taimada y sensual… diciéndome ven a mi… metete en el mar y vive eternamente en mi seno… la marea me transporta hasta el fondo del océano y tu figura de sirena se convierte en musa al otro lado del teléfono…

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