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kramen

El camino a ningún sitio

Capítulo 4: No hay comienzo sin final

Subí las escaleras del metro y agache la cabeza cuando observe el cartel de cuidado al techo bajo… era divertido doblar tanto el cuello hasta el punto de parecer que se saldría de su sitio, la gente veía esto con admiración y ciertamente no sé lo que se les pasaba por la cabeza a ver tal cosa. ¿Sería chico de goma? ¿Acróbata? ¿U otro demonio raro? la verdad es que sus muecas me encantaban… adoraba rodearme de humanos y hacerles sentir incómodos, como si no controlasen nada del mundo, tarde poco en llegar a los tornos de la salida y las barras de detención parecieron ceder con un crujido metálico cuando mi cuerpo forzó su movimiento para salir de allí, el grupo de guardias giró su cabeza al mismo tiempo que yo retiraba mi ticket de la maquina y me dirigía a la puerta que daba a los números pares de la calle, me alegre otra vez de respirar el frescor de la corriente que se producía al abrir la puerta y como mi cabello se ondeaba, en alguna extraña manera me sentía vivo con estas pequeñas cosas sin significado aparente.

En la calle tampoco abundaba demasiado la gente, por lo que fue un paseo tranquilo embutido en mi chaqueta mientras sonaba Simpathy for the devil en mi reproductor de plasma, a pesar de que los gun and roses estuvieran muertos hace siglos, me gustaba escuchar la musica como recuerdos de mis tiempos de mortal, llámalo vanidad, pero esa musica me hacía feliz, y aunque la actual no estuviera mal, los viejos roqueros nunca cambian, ni venden sus inicios. Por eso sonreía y mi cara pasaba de ser una mascara sin sentimientos a una media mueca donde la sonrisilla macarra alumbraba como la luz de un foco mientras la puntera de mis botas señalaba al cielo como si quisiera patearlo.

Todo iba bien… pero nunca puedes vender el pato antes de cazarlo, porque todo se puede torcer en el silencio de un suspiro. Era una cosa que sabía desde que era mortal, siempre contamine todo lo que toqué con mis manos y al final todo se volvía tedio y su podredumbre me daba arcadas que convulsionaban mi cuerpo mientras que mis ojos veían como todo se musitaba y convertía en cenizas. Así que no es pesimismo en toda su magnitud… sino simplemente conocimiento del medio.

El sol brillaba con intensidad reflejado en las paredes de cristal que daban a la ciudad el aspecto de un gran panel fotovoltaico y en algunos casos ese hecho era correcto, porque en esta época por fin descubrieron que el sol vale para más cosas de lo que parecía.

Anduve algo mas por esa larga calle que no parecía tener fin y después saque el móvil para ver la situación exacta de Ann… a ver… numero 124… siempre me gusto el 24… si le añades 100 tampoco creo que sea tan malo.

A la puerta del bloque metálico vi otro vergel que lo componía un estaque con unas carpas no muy grandes y de color anaranjado que yacían placidas en el arroyo de su húmedo hogar… que era oxigenado por una pared calcárea que dejaba surcar por su superficie hilos de agua como si fueran los cabellos de una musa… buen aspecto para tener una casa allí, el agua me atraía como ese haz luminoso atrae a los insecto a su fin, sin ni siquiera percatarse que tal iluminación va contra su propia integridad… pero es lo que tiene ser así… no te preocupas de las cosas hasta que pasan y cuando pasan es demasiado tarde para reaccionar y tan solo queda un crepitar y ver como un bicho vuelve a la tierra de donde nació.

Pulse levemente sobre el pulsador del portero mientras un zumbido se colaba por mis odios y surcaba como haciendo surf los canales auditivos hasta retumbar como una orquesta en mi cerebro martilleándolo sin piedad alguna, y después una voz; algo tan dulce como el néctar de las flores y a su vez suave como el terciopelo… preguntaba mi nombre y el objeto de tal visita inoportuna.

Tan solo dije Kramen, el resto debería saberlo y sino, que la partiera un rayo a ella y su voz húmeda porque yo no daba explicaciones a desconocidos por mucho que fueran a ayudarme. Segundos después otro zumbido más leve acciono la puerta y esta se abrió ante mí dejando escapar el frescor de un portal recubierto de mármol en sus 3 dimensiones. Entre y la visión de un túnel forrado de blanco con sus vetas crema que hacían mil figuras de ensoñaciones tintadas de humo, una realidad es que nadie puede concebir la belleza de las cosas hasta que realmente ha conseguido tener los ojos de un vampiro y ver la primera vez con ellos, es como perder la virginidad con afrodita prendida de tu cuello y susurrándote que no la dejes sola un momento. Subí por el ascensor mientras este en silencio recorría las entrañas del edificio hasta que abruptamente paró y soltó su mercancía. Delante de mi se extendían dos infinitos pasillos a ambos lados pero la puerta de mi destino sencillamente se mostraba impetuosa y firme delante de mi… toc toc la hoja rellena de acero quejicosa anuncio mi llegada y entreabriéndose oí… en tu casa no te enseñaron a tocar el timbre?

Y como aparecida de un sueño la vi a ella… una chica de no mas de 24 años preciosa como ella misma y alegre al igual que una banda de colegiales engullendo sus bollos a media mañana entre risas y alboroto, su pelo era una cortina de rizos que medio escondía su rostro y le daba un aspecto de niña buena que se rompería a llorar si la hacia daño, tan tierna que su sola presencia me hacia casi abrazarla pero con el conocimiento que todo es fachada y en el fondo sería tan dura como la roca de mis puños y eso lo sabía porque sus ojos verdes casi amarillentos demostraban un salvajismo que daba miedo contemplar… era una belleza sacada del jardín prohibido de piel blanca como los cisnes y suave como el pétalo de una rosa, sus labios dos mechas de color morado exuberantes de humedad para el sediento caminante del desierto que los encontrase, su cuerpo era no sino un monumento de cuarzo pulido de esbeltas formas y repleto de curvas por donde deslizarse entre su pelo… su ombligo era coronado por un aro de plata y sus piernas no tenían ni principio ni fin en este universo o el que fuera…

- Te vas a quedar plantado ahí? Se va a escapar el gato

- Perdona?

- Que dejes de mirarme con cara de bobo y si haces el favor de entrar dejará de salirse el frió…

- Ah… vale

Y la puerta se cerró tras mis pasos.

Capítulo 2. La luz…

Salí a la calle mientras encendía otro cigarrillo y aspiraba su denso humo para sentirme algo más a salvo, tras mover la primer hoja de la puerta me encontré un pasillo formado por una bóveda plástica que hacia de toldo para quitar la lluvia o en su defecto el sol que ahora me deslumbraba tras el umbral del túnel.
Me quede parado y deje la mente en blanco, me concentre un poco y una convulsión estremeció mi ser hasta el punto de casi permanecer ingrávido… parecía estar rozando el suelo con la punta de los pies… pero daba igual ese paso había que darlo siempre que me enfrentase a Helios y sus rayos… llámalo tramite o puro convencionalismo… pero a mi me llevaba la vida en ello, así que podría ser un jonky… pero pasaba de volverme ceniza.
Puse un pie fuera y el sol pareció engullirme para arrancar mi piel y dejarme solo en una estructura formada por huesos… le debe sentar fatal, que por fin aprendiera la disciplina de soportar la luz del sol… pero el nunca imaginó que un condenado hijo de la noche, pudiera elevarla a su máximo exponente en tan breve tiempo, mutarla y encima ser tan engreído de salir a la calle sonriendo… el recordaba como yo, los siglos atado a la sombra de las cosas para estar en oscuridad total y como poco a poco fui despertando de día para moverme según un plano concertado entre las sombras de los edificios una vez caída la tarde… huir del amanecer cada día del año y eso transportado durante decenas de años te llega a poner un poco de mala leche, sobre todo porque cuando mortal vivías de día y también de noche… eras feliz en una y la otra la adorabas porque los rayos del sol calentaba tu piel morena…
Levanté mi manga de la cazadora y observé el tatuaje tribal, su color era demasiado brillante, hoy el sol parecía dispuesto a vencerme consumiéndome la sangre mientras me protegía de él. Podría estar allí unos 20 minutos mas pero no quería prolongar esa estancia porque aunque no me estuviera matando… lo que si lo hacia era la luz en mis ojos y combinado con el tema de la resaca… si te digo la verdad no hacía buena pareja.
Así que levante algo las solapas del cuello y hundí un poco el cuello entre ellas para sentirme un poco mas relajado y me adentre en esa mañana aun algo fría tratando de esperar que el sol dejara de molestarme y hiciera bien su trabajo de caldear el ambiente.
En unos metros el edificio lindante al descapado de delante del hotel hizo bien su función y tapo los rayos que provenían del este… a veces pensaba que mi morbosa cabeza elegía esos establecimientos para pernoctar ubicados en esa orientación para reírme de la luz… o quizás de Dios si acaso existía… pero nunca lograba recordar lo que había pensado al hacerlo.
Ahora andaba por un mundo de edificios altos que arrojaban al suelo sombras prolongadas bandeadas por líneas de luz que no hacían mucho mas que deslumbrarme… en ese momento recordé, que las tripas me rugían y hoy pasaba de calmarlas levemente atiborrándome de comida… así que pasaría de eso y me iría directamente a buscar algo que me sentará mejor… un bocado mas apetitoso pero antes también debía cumplimentar un paso mas en la cadena de la alimentación básica de digamos yo… asi que me concentre un poco y me paré en seco, cerré los ojos y olvide al resto del mundo para concentrarme en mi tarea primaria… encontrar algo de numen… de pronto un fogonazo se produjo en mi mente, al igual que cuando se enciende el butano y un humo de múltiples colores y denso la inundo de menos a mas hasta convertir el cubiculo de mi cabeza en un submarino cromático improvisado… de el empezaron a partirse el humo y hacerse mas denso en las estructuras que simulaban manzanas de edificios y tras unos segundos vislumbre no muy lejos de ahí un parque donde recoger una pequeña piedra que se estaba formando… en la calle comenzaba a agolparse la gente y yo pasaba de usar un poco mas de velocidad entre tanto humano, incluso normalmente me encantaba hacerles sentir extraños caminando tan lento que parecía a cámara lenta, pero los movimientos fluidos del resto del cuerpo lo ponían en tela de duda, para mi tan solo una visión relajada que simulaba mi estado de tranquilidad… para ellos un choque de impresiones.
Así que reanude mi paso encaminándolo a ver como sería el parque… me siempre me encanto tumbarme en el césped a fumar mientras las nubes pasaban en mil formas distintas, si hubiera tenido ese don en mi época de fumeta mortal… eso si sería felicidad, pues vivía por encontrar cada día un suelo mullido y fresco mejor que el del día anterior… con la fe de que llegase el momento de hallar el ceded perfecto y muriese de placer extremo al reposar sobre él… pero eso es que mi mente no conocía entonces muchas cosas, tras un buen rato llegue a la intersección anterior al parque, dichosas avenidas que no realmente lo que parece minúsculo en mis búsquedas… el zumbido extraño que resonaba en mis oídos junto a la ráfaga de aire caliente que salía bajo mis pies de las entrañas de la tierra, denotaban que un expreso se acercaba en esa dirección y aunque fuera un sitio acogedor que templaba mi piel… quería zanjar el tema de mi comida…
Crucé la calle y tras el edificio afilado que lo rodeaba por uno de sus laterales contemple algo que normalmente no veía tan cuidado, ante mi un vasto prado verde se extendía y un al fondo una colina escarpada por un lado se proclamaba victoriosa sobre el entre un gran surtidor de agua con forma de cascada natural y un bosque algo mas tupido… al acercarme comprobé que no se trataban de otros árboles sino unos frondosos olmos, extrañamente había un rango de especies que generalmente rodeaban los manantiales de numen, y a veces llegue a la conclusión que esos árboles no habían evolucionado desde los organismos unicelulares conforme se decía con la posterior teoría de Darwin y aun menos de la versión católica de Dios todopoderoso y sus coñas sobre los 7 días, el descanso por no haber dado palo al agua y la costillita de los huevos con la movida con la serpiente… simplemente había llegado a pensar que esos árboles habían nacido en alguna simbiosis con el numen y que a lo mejor nosotros veníamos de ellos o de alguna forma aleatoria y sino… pues que al menos se lleve el gato al agua Darwin… porque la versión de eso llamado iglesia era un poco dantesca… mientras caminaba hacia la fuente recordé las veces que los demonios de reían de mi cuando les contaba mis teorías de la creación de este mundo y como una crónica muda en mi veía sus caras al rallarlos hasta el extremo de cuando estos no podían mas y algún anciano intentaba aclararme mi error, simplemente me negaba a escucharlos alegando que mi versión sonaba en mi cabeza como una melodía organizada… y que prefería quedarme con ella que con la verdadera… a ellos mi sola presencia les parecía increíble y me permitían esa complicada personalidad mía, aunque siempre decían lo mismo…
-Me encantaría ver dentro del caos de tu cabeza, sería divertido, aunque me da miedo ver lo que tus pupilas encierran de proyectar al mundo y aun más volverme loco intentando comprenderte.
Otros simplemente me llamaban malkavian… tocado… o el mas común el tarado sonriente… pero solo cuando demostraba mi falta de cordura… luego tenía otro nombre…
Al llegar solo tuve que esperar, las moléculas de mi ser reaccionaron con la piedra y esta comenzó a aflorar de entre la tierra de pendiente escarpada de piedra, para mi no hay nada mas bonito en el mundo de cuando la niebla verdosa que surge y me rodea como una espiral de locura declarada va flotando por el aire como si fuera el humo de mis pulmones…

Capítulo 1. El despertar

Estaba tumbado en la cama de un modesto hotel a las afueras de la ciudad… si te digo la verdad no me acordaba del nombre ninguno de los dos, pero si en que me encontraba en un pequeño cuarto no mucho mas grande que un garaje y tampoco mucho mas limpio que este, que poseía un cuarto de baño al que se llegaba por una puerta desvencijada… lo único que se oía era mis pensamientos espesos como el lodo formado por agua y tierra de playa causados por una de mis innumerables resacas y el goteo incesante de un grifo repleto de cal que tras cada segundo erosionaba la superficie de un lavabo antiguamente blanco y que ahora no lo era tanto. Tras cada goteo se clavaban mil dagas en mi cerebro y parecía morir… pero no era sino el leve descanso para la siguiente acometida.
Por fin decidí incorporarme… parece que la fiesta de ayer no estuvo nada mal, creo que lo que me mato fue la mezcla de alcoholes, o quizás todo lo que fume, ¿pero que mas da? Pero ¿acaso no fui feliz…?. Si te digo la verdad no logro recordarlo, pero al igual que los grandes cerveceros poseen la panza de buda… y ese es el símbolo de su felicidad, esta resacas tan tonta denotaba que ayer aunque por suerte o por desgracia no me acordase… no debió estar nada mal.
Por el suelo sólo había un par de colillas y mi cazadora, me había dormido con la ropa puesta y creo que el cerco de saliva de la cama decía por si mismo que caí por mi propio peso, aun no me explico como me quite la cazadora… supongo que sería por instinto o simplemente por lo mas común en la raza humana, la costumbre… Me frote un poco la cara con las manos para desperezarme, mientras aun me pensaba si acaso acercarme a ver como era ese lavabo tan ruidoso… hasta que me decidiera a dar ese paso, opte por uno que me animara mas, me incline sobre la cazadora sin levantar mi culo de la cama, casi al borde de caer de cabeza contra la moqueta pardusca del suelo y hurgué entre sus múltiples bolsillos, primero me encontré con mi cartera, que cogí para mirarla después, pues aun no había conseguido lo que buscaba, después un recibo que había perdido la tinta de tanto manoseo y por fin lo mas anhelado… el paquete de tabaco con mi clipper en su interior. Saqué uno y lo coloque en mis labios, y luego hice la maniobra mas normal en estos casos… procedí a encenderlo, tarde un poco mas de lo previsto, parece que hoy no es mi día, volvía a fallar la dichosa piedra y tuve que volver a apretar el muelle, tras esto conseguí encender el cigarro y el humo inundó mis pulmones, dios salve esa sensación… ya estaba a gusto. Ahora podía comenzar a girar el mundo.
Me levante de la cama mientras que los muelles se despedían de mi trasero, y pasee por la diminuta habitación… era un poco dantesco pues en unos cuantos pasos tenía que dar la vuelta y tras unas cuantas veces opte por la mejor opción salir de allí, pero primero me arriesgue a entrar al baño… un olor extraño circulaba, pero si soy sincero temía que fuese peor, y el lavabo… tampoco estaba tan mal, abrí el grifo y me lave la cara, después de esto el mundo se veía de otra forma. Lo cerré bien, al menos así acabe con su existencia de maltratador del silencio, hasta el extremo de dudar de que alguien pudiera volver a abrirlo y dejarle libre. Y avance hasta la puerta a la vez de que abría la cartera, si, se notaba que me fue buena fiesta porque el dinero había disminuido considerablemente, así que tras girar el pomo, me acordé de algo sumamente importante en estos casos, la llave… tras manosearme, la halle en el bolsillo de mi pantalón, mire otra vez el cuarto y salí de él, el pasillo se extendía en ambas direcciones y era un poco desalentador porque llegaba a ser tan simétrico que me sentía perdido de no recordar por donde había venido, pero siempre dije que en estos casos tengo suerte y en ese preciso momento vi que venía un tío en mi dirección y le pregunte:
-¿Oye, por donde se sale de aquí?
Simplemente sonrió y apunto su dedo índice sobre mi cabeza donde descubrí un cartel de exit que señalaba el mismo lado donde venía…
Le sonreí y dije, ya lo sabía… y tranquilamente me fui hasta que sus pasos se perdieron y yo gire el pasillo hacia la izquierda.
Llegue a unas escaleras con una ventana… pero ni rastro del ascensor, así que con algo de lógica… no hay otra forma de decirlo, baje por ellas y llegue a un hall donde estaba un pequeño mostrador insertado en una pared, donde un hombre gordo y no menos calvo, me miraba a los ojos, dándome por aludido me acerque y le dije:
-¿Cuánto le debo?
-Usted ya pago ayer su cuenta
Su voz la verdad es que era lo mejor de él, pero bueno no creo que fuera a enrollarme, y además después de mis 2 grandes frases del día no quería probar más suerte…
-Que pase un buen día…
-Igualmente…
Y tranquilamente sin importancia salí de allí… lo malo de no recordar las cosas, es que no te acuerdas de que hiciste o dejaste de hacer… valga la redundancia.