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kramen

Capítulo 1. El despertar

Estaba tumbado en la cama de un modesto hotel a las afueras de la ciudad… si te digo la verdad no me acordaba del nombre ninguno de los dos, pero si en que me encontraba en un pequeño cuarto no mucho mas grande que un garaje y tampoco mucho mas limpio que este, que poseía un cuarto de baño al que se llegaba por una puerta desvencijada… lo único que se oía era mis pensamientos espesos como el lodo formado por agua y tierra de playa causados por una de mis innumerables resacas y el goteo incesante de un grifo repleto de cal que tras cada segundo erosionaba la superficie de un lavabo antiguamente blanco y que ahora no lo era tanto. Tras cada goteo se clavaban mil dagas en mi cerebro y parecía morir… pero no era sino el leve descanso para la siguiente acometida.
Por fin decidí incorporarme… parece que la fiesta de ayer no estuvo nada mal, creo que lo que me mato fue la mezcla de alcoholes, o quizás todo lo que fume, ¿pero que mas da? Pero ¿acaso no fui feliz…?. Si te digo la verdad no logro recordarlo, pero al igual que los grandes cerveceros poseen la panza de buda… y ese es el símbolo de su felicidad, esta resacas tan tonta denotaba que ayer aunque por suerte o por desgracia no me acordase… no debió estar nada mal.
Por el suelo sólo había un par de colillas y mi cazadora, me había dormido con la ropa puesta y creo que el cerco de saliva de la cama decía por si mismo que caí por mi propio peso, aun no me explico como me quite la cazadora… supongo que sería por instinto o simplemente por lo mas común en la raza humana, la costumbre… Me frote un poco la cara con las manos para desperezarme, mientras aun me pensaba si acaso acercarme a ver como era ese lavabo tan ruidoso… hasta que me decidiera a dar ese paso, opte por uno que me animara mas, me incline sobre la cazadora sin levantar mi culo de la cama, casi al borde de caer de cabeza contra la moqueta pardusca del suelo y hurgué entre sus múltiples bolsillos, primero me encontré con mi cartera, que cogí para mirarla después, pues aun no había conseguido lo que buscaba, después un recibo que había perdido la tinta de tanto manoseo y por fin lo mas anhelado… el paquete de tabaco con mi clipper en su interior. Saqué uno y lo coloque en mis labios, y luego hice la maniobra mas normal en estos casos… procedí a encenderlo, tarde un poco mas de lo previsto, parece que hoy no es mi día, volvía a fallar la dichosa piedra y tuve que volver a apretar el muelle, tras esto conseguí encender el cigarro y el humo inundó mis pulmones, dios salve esa sensación… ya estaba a gusto. Ahora podía comenzar a girar el mundo.
Me levante de la cama mientras que los muelles se despedían de mi trasero, y pasee por la diminuta habitación… era un poco dantesco pues en unos cuantos pasos tenía que dar la vuelta y tras unas cuantas veces opte por la mejor opción salir de allí, pero primero me arriesgue a entrar al baño… un olor extraño circulaba, pero si soy sincero temía que fuese peor, y el lavabo… tampoco estaba tan mal, abrí el grifo y me lave la cara, después de esto el mundo se veía de otra forma. Lo cerré bien, al menos así acabe con su existencia de maltratador del silencio, hasta el extremo de dudar de que alguien pudiera volver a abrirlo y dejarle libre. Y avance hasta la puerta a la vez de que abría la cartera, si, se notaba que me fue buena fiesta porque el dinero había disminuido considerablemente, así que tras girar el pomo, me acordé de algo sumamente importante en estos casos, la llave… tras manosearme, la halle en el bolsillo de mi pantalón, mire otra vez el cuarto y salí de él, el pasillo se extendía en ambas direcciones y era un poco desalentador porque llegaba a ser tan simétrico que me sentía perdido de no recordar por donde había venido, pero siempre dije que en estos casos tengo suerte y en ese preciso momento vi que venía un tío en mi dirección y le pregunte:
-¿Oye, por donde se sale de aquí?
Simplemente sonrió y apunto su dedo índice sobre mi cabeza donde descubrí un cartel de exit que señalaba el mismo lado donde venía…
Le sonreí y dije, ya lo sabía… y tranquilamente me fui hasta que sus pasos se perdieron y yo gire el pasillo hacia la izquierda.
Llegue a unas escaleras con una ventana… pero ni rastro del ascensor, así que con algo de lógica… no hay otra forma de decirlo, baje por ellas y llegue a un hall donde estaba un pequeño mostrador insertado en una pared, donde un hombre gordo y no menos calvo, me miraba a los ojos, dándome por aludido me acerque y le dije:
-¿Cuánto le debo?
-Usted ya pago ayer su cuenta
Su voz la verdad es que era lo mejor de él, pero bueno no creo que fuera a enrollarme, y además después de mis 2 grandes frases del día no quería probar más suerte…
-Que pase un buen día…
-Igualmente…
Y tranquilamente sin importancia salí de allí… lo malo de no recordar las cosas, es que no te acuerdas de que hiciste o dejaste de hacer… valga la redundancia.

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